Por Norma G. Escamilla Barrientos

Se ha discutido en torno a si las mujeres obtenemos el placer de manera clitórica o vaginal, o de ambas formas, sin embargo, pensarlo solo de manera binaria y biológica sería muy aburrido, y solo respondería a una satisfacción visualizada desde las asignaciones estereotipadas en el discurso patriarcal el cual se centra solo en la genitalidad.
El placer no puede ubicarse en un solo órgano, sería tanto como desperdiciar todas las terminaciones de nuestro cuerpo, y todo aquello que nos provoca el sentir a través de nuestros cinco sentidos, la fantasía y los sueños eróticos, sin dejar de lado la autoerotización y/o el compartir el placer con una pareja. De igual forma, pensar solo de manera binaria nos llevaría a negar que las mujeres con alguna lesión de medula espinal y/o con algún tipo de discapacidad no podrían tener un orgasmo.
Por otro lado, se le ha dado demasiado valor al orgasmo genital u oral, tal vez habría que comenzar a identificar y/o experimentar otros tipos de orgasmos, y/o dejar de etiquetar el sentir y otras expresiones de placer.
Discusión de lo clitórico, vaginal y orgásmico
En tanto siga la discusión de lo clitórico, vaginal y orgásmico, tal vez lo mejor será que las mujeres a la par comencemos a conocer nuestros genitales, nuestro cuerpo, sus funciones, las sensaciones que nos provocan, que nos gusta, que no nos gusta, el impacto de la autoerotización, el uso de juguetes y juegos eróticos, permitiendo fluir a nuestra creatividad.
¿Cuántas de las lectoras y lectores han prestado atención a los cambios y formas que toman su cuerpo, sus músculos, su rostro, su temperatura y su impacto en la textura de la piel, cuerpo y emocionalidad después de haber experimentado excitación y placer?. ¿Cuántas mujeres pueden mirar a su cuerpo desnudo sin sentir pena, culpa e incomodidad? Después de haber escuchado desde pequeñas el discurso de que la “desnudez es sucia, pecaminosa, y que debe responder a ciertas medidas estéticas”, el discurso patriarcal nos lleva a mal mirar a nuestros propios cuerpos y no a admirarlos, cuidarlos y satisfacerlos.
Creyentes o no, pesa la figura de Eva al ser expulsada del paraíso por comer el fruto prohibido “el placer” y ofrecerlo a Adán, cuenta la leyenda que ambos fueron expulsados del paraíso “experimentando vergüenza, miedo y pérdida de cercanía con Dios”. Lo cual de manera inconsciente persigue a muchas mujeres y hombres como una nubecita persecutoria, y cada vez que viven cierto placer aparece la culpa y el entrecomillado.
Lo que dicen los datos
El 8 de agosto es considerado el día internacional del orgasmo femenino, el cual comenzó a conmemorarse en diferentes países desde el 2006, como una forma de visibilizar la constante e histórica vulneración a los derechos de las mujeres en torno al tema del ejercicio de su sexualidad. El dato curioso es que el iniciador de un día como éste fue en Brasil por iniciativa del concejal Arimateio Dantas, quien promovió que los habitantes masculinos del poblado de Esperantina se esforzaran por lograr el clímax de sus parejas.
En el 2021, la plataforma francesa Gleeden realizó una encuesta rápida a 15 mil 653 mujeres de las cuales un 40 por ciento reportó haber fingido la mitad de las veces un orgasmo. Los motivos principales son por la impaciencia de la pareja, por “la necesidad” de animar el acto sexual un tanto repetitivo y tedioso, y por terminar de manera rápida el acto sexual. Lo cual nos lleva a pensar en lo poco disfrutable que puede ser para algunas mujeres el acto sexual en pareja, o que éste, es visto como un requisito mecánico en el cual algunas mujeres, se ven forzadas a realizarlo, y ser meramente depósitos, volviéndose objetos del disfrute de otros/as y no del propio.
Este problema es histórico para hombres y mujeres, sin embargo, cuando miramos la realidad con perspectiva de género, se observan las diferencias entre hombres y mujeres en el ejercicio de su sexualidad, así como la búsqueda de su placer. En el caso de las mujeres, social y culturalmente se les sanciona, en algunas culturas las lapidan si tienen relaciones sexuales fuera del matrimonio, otras al nacer son mutiladas clitóricamente para cercenar su placer.
¿Las mujeres pensamos y necesitamos menos sexo?
Desde el discurso patriarcal se dice que las mujeres pensamos y necesitamos menos del sexo que los hombres, claro, Freud diría que la pulsión es atemporal y nada tiene que ver con el sexo biológico, ni la identidad sexual de la persona. En el caso de los hombres se les promueve desde pequeños el “coqueteo” y el ejercicio de su sexualidad para validar su hombría desde una perspectiva meramente mecánica y contable en muchos de los casos, de ahí lo aburrido y poco satisfactorio que puede tornarse el encuentro sexual.
No hay una cultura del gozo en el ejercicio de la sexualidad en hombres y mujeres. En el caso de las mujeres no hay un acompañamiento desde pequeñas al conocimiento, reconocimiento y valoración de nuestro cuerpo, como tampoco de nuestros órganos genitales. Nuestro conocimiento escolar es meramente descriptivo, desde la biología, y no desde el derecho humano y sexual informado “para explorarlo de manera segura, consensuada y respetuosa, promoviendo relaciones saludables con equidad de género”.
Honremos pues a nuestro cuerpo, en todo sentido, reconociéndolo, apapachándolo, alimentándolo nutritivamente, cuidándolo todo el tiempo y dándole esas dosis de gozo sin culpa. Disfrutemos pues, de nuestro derecho humano, sin culpa, con responsabilidad y honrando a la vida misma. ¡¡Feliz día del orgasmo femenino!!
Norma G. Escamilla Barrientos Licenciada en pedagogía por la Facultad de Filosofía y Letras en la UNAM, maestría en psicoterapia psicoanalítica por el Centro Eleia, A.C., con Diplomados en Salud Mental en Situaciones de Violencia Política y Catástrofes, por la Universidad Complutense de Madrid-España y GAC; Enfermedades Depresivas en el Centro Eleia, A.C., Curso Superior «Prácticas psicoanalíticas en devenir», en la Escuela Libre de Psicoanálisis de Argentina, entre otros.